Mi primer «HOLA MUNDO» y la curiosidad.

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Para las personas que sepan algo de programación, ya sabrán de qué estoy hablando. Para las que no, espero que vuestra curiosidad os lleve a descubrir nuevos mundos. El “Hola Mundo” es una de las primeras pruebas que realizas cuando te inicias en el mundo de la programación. Es esa primera línea de código que, aunque sencilla, marca el inicio de algo mucho más grande

Y aquí estoy, dando mi primer paso en este nuevo reto. A mis 42 años he decidido dar un nuevo giro a mi trayectoria profesional y aventurarme en el universo de la programación.

Tras 20 años trabajando en el mundo de la administración de empresas, decidí transformar mi profesión hacia la docencia. Soy una persona a la que le gusta aprender, compartir lo aprendido, acompañar a otras en su desarrollo. Quienes hayan leído algunas entradas de este blog pueden hacerse una idea de lo que me mueve, por lo que no quiero ser pesada con el tema. Sin embargo, creo que las experiencias que podemos compartir, son tan valiosas (o incluso más) como los conocimientos que podamos transmitir. 

Me mueve la convicción de que todos tenemos algo que aprender y algo que enseñar.

Pero esto aún no explica por qué decido volver a las aulas para estudiar programación… ¿Por qué?

Por mi necesidad de comprender cómo funcionan las cosas

Hoy recuerdo aquel reloj despertador de mi padre: dorado, redondo, con números romanos y dos patas metálicas que lo sostenían en la mesilla de noche. Es curioso cómo recuerdo con nitidez el sonido cada noche al darle cuerda para que sonara al día siguiente. Un día dejó de funcionar, y pasé horas arrodillada sobre la cama, desmontándolo y volviéndolo a montar. Pensaba que este proceso «montar y desmontar» me ayudaría a entender como funcionaba todo ese mecanismo de pequeñas ruedas dentadas. 

En ese momento no le daba mucha importancia, podría parecer que lo hacía por puro entretenimiento. Pero ahora veo que esa curiosidad por entender cómo funcionan las cosas me ha acompañado siempre. Y ahora lo entiendo y lo valoro.

No hace mucho, vi una película que me recordó esa sensación (sensación de “necesito entender cómo funciona»). Se trata de la película Descifrando Enigma, que narra la historia de la máquina de Alan Turing. Terminando la película comentaba con mi entorno: – Cómo me gustaría entender mejor cómo funciona esa máquina-.

En los últimos meses he realizado cursos sobre inteligencia artificial (IA) y ciencia de datos, pero seguía con esa sensación de necesitar comprender desde un nivel más básico para que todo encaje en mi cabeza. Aunque he trabajado como formadora en competencias digitales, mis conocimientos sobre programación eran limitados. Por eso he decidido sumergirme en estos temas y saciar mi curiosidad con un aprendizaje más profundo sobre el mundo tecnológico que nos rodea.

Porque el mundo necesita personas que ayuden a otras a entender las nuevas tecnologías

Como docente relacionada con el ámbito de la formación profesional y el empleo, sé que los perfiles de desarrolladores y programadores son cada vez más demandados. 

Aunque no sé si me veré en un futuro programando profesionalmente (me veo más orientada hacia la docencia), tengo claro que la combinación de conocimientos informáticos con habilidades docentes es una mezcla muy potente. Y sé que debo profundizar más para poder compartir conocimientos de manera efectiva.

Hace tiempo decidí aportar mi granito de arena para que nadie se quede atrás en esta transformación digital, sobre todo por la rapidez con que evoluciona todo. Por eso, mi comprensión de cómo funciona el mundo de la programación y los algoritmos me ayudará a que otras personas también lo comprendan. Quiero aprovechar mi capacidad de adquirir conocimientos complejos, “masticarlos” y traducirlos a un lenguaje más entendible…  porque creo que el conocimiento no tiene valor si no lo compartimos. 

Porque el mundo de la tecnología y programación necesita personas con un perfil ético y humanista

La verdad es que comenzar una formación de dos años actualmente me parecía algo muy largo. La velocidad con la que vivimos hoy en día hace que nos hayamos acostumbrado a obtener resultados a corto plazo.

Pero en lugar de enfocarme en qué haré con esta formación o qué empleo desarrollaré, prefiero dejarme fluir. Esta flexibilidad me permite adaptarme mejor a lo que venga.

Aunque creo que esa perspectiva de futuro puede estar también orientada hacia una aportación en forma de valores. Creo firmemente que el mundo tecnológico necesita personas que aporten no solo su conocimiento técnico, sino también una visión ética y humanista. Los avances tecnológicos deben estar guiados por unos principios y una filosofía que no olvide lo que nos hace humanos. 

Reitero lo que siempre digo: el uso de la tecnología de forma responsable es clave. Y nuestros valores deben ser los pilares del cambio. La transformación digital no es solo una cuestión de herramientas, sino de cómo las usamos y cómo nos afectan como seres humanos.

Hoy vivimos en un mundo donde el cambio es constante, y la rapidez con la que evolucionan las tecnologías nos exige aprender a adaptarnos continuamente. 

Olvidémonos del tradicional trayecto vital lineal de estudiar, conseguir trabajo y ya está. Debemos evolucionar con el mundo, y el aprendizaje continuo es lo que nos permite adaptarnos, seguir conectados y ser parte de este cambio.

Así que este «HOLA MUNDO» no es solo una línea de código de programación. Es mi manera de decirle al mundo que estoy aquí, aprendiendo y compartiendo este viaje con todos los que estén dispuestos a sumarse. 

¿Y tú, qué nuevos retos revolotean en tu cabeza? ¿Qué primeros pasos vuelves a dar? ¿Qué despierta tu curiosidad? Te leo e invito a compartir en los comentarios.

PD: Aunque soy una gran defensora de las nuevas tecnologías y he usado IA generativa para revisar este post, como podréis ver en la imagen, también soy de las que les gusta usar papel y lápiz para plasmar mis ideas.